¿Qué significan las protestas en los museos?

La imagen de Los Girasoles de Van Gogh cubriéndose por una sopa de tomate en la National Gallery de Londres dio la vuelta al mundo en apenas unas horas. Eran muchos los que contenían el aliento ante el hecho de que unas activistas de Just Stop Oil manchasen aparentemente la icónica obra del pintor neerlandés en nombre de la emergencia climática.

El museo confirmó que la obra no había sufrido ningún daño.

“Estamos viviendo algo tremendamente urgente y no se le da la voz que necesita. Efectivamente, es polémico, en mayor medida por no hacer daño al cuadro como tal, que no debería ser noticia, pero por cómo lo tratan los medios de comunicación se centran en el acto y no en el mensaje”, explica uno de sus portavoces, Miguel Blázquez. Comentó la portavoz de  Juventud por el clima.

Just Stop Oil es un grupo activista ambiental en el Reino Unido que utiliza la resistencia civil y la acción directa con el objetivo de garantizar que el gobierno británico se comprometa a detener la producción y las nuevas licencias de combustibles fósiles.

Estas protestas no se pueden observar de manera aislada, el mensaje de que se acaba el tiempo para luchar contra la emergencia climática no llega a concienciar a la sociedad.

“Se está avanzando, pero no estamos en la velocidad requerida por la ciencia”, indica Javier Peña, activista y científico. “Más allá de estos chavales, tenemos en Alemania y en otros lugares a científicos de renombre internacional pasando a las mismas estrategias, detenidos por la policía por encadenarse en las puertas de ministerios, tirando pintura… No sabemos qué hacer”, reivindica. 

El científico enfatiza que “ya se han publicado mil informes, cartas, manifiestos, entrevistas...”. “Seguimos sin entender que esto va en serio, que es una emergencia, que tenemos que reaccionar y que nos lo jugamos todo”, recuerda.

Desde Greenpeace recuerdan que “nos enfrentamos a una situación crítica”. “Vivimos una emergencia climática, una pérdida de biodiversidad y una crisis de desigualdades sin precedentes en la que lo que está en juego cada día es la vida, en todas sus formas”, enfatizan.

Y, ¿porqué los museos?

Con respecto a por qué se ataca en los museos y obras de arte, las teorías son muy variadas. Hay quien piensa que es por acudir a algo icónico y reconocible prácticamente en todo el globo y quien ve un sentido más político en cada una de las obras.

“Está el valor que se le da al arte, que es el de la élite y lo exclusivo y no el valor de unas materias que se nos están agotando”, explica Blázquez.

Para Peña el caso de Los Girasoles es cuanto menos representativo. “Los verdaderos girasoles se están muriendo por las sequías y las temperaturas extremas que está provocando la emergencia climática, que es extremadamente peligroso para la producción de alimentos y la vida en el planeta”, apunta Hope!, que recuerda que España también se ha visto afectada. “Se ha perdido entre el 40 y el 50% de la cosecha de cereal por la sequía y un tercio de la producción de aceite de oliva”, añade.

Además de los paisajes de otras muchas obras, que representarían de la forma más literal el cambio climático, la académica polaca Nina Witoszek trató de buscar una causa al ataque a La Gioconda y recordó que Da Vinci era un amante del medio ambiente. “Era un hombre que seguramente ha sido pasado por alto por nuestras ONG ambientales modernas como su posible patrocinador”, indicó.

Sea cual sea la causa, parece que mientras el arte permanezca inalterable, será objeto de las protestas climáticas que buscan que precisamente el planeta no se vaya deteriorando cada vez más rápido mientras permanecemos estáticos.



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